Año 16   N° 181   ABRIL 2014
   
Comuna 12    Ciudad de Buenos Aires    Republica Argentina Fecha:
   
 
 

AÑO 8 · Nº 102 · SETIEMBRE 2007

Nota de Tapa

Entrevista exclusiva con José María Campagnoli, responsable de la Fiscalía de Arias y Machaín

El Sherlock Holmes de Saavedra

Una nota a fondo con el hombre que enfrenta a “Los Borrachos del Tablón”. Dice que está cerca de esclarecer el crimen del barrabrava de River Plate cometido en Villa Urquiza. Habla de los orígenes de la Fiscalía y recuerda al Dr. Norberto Quantín, a quien define como un padre. Familia, deportes y asaditos con sus colaboradores.

Por Daniel Artola
dartola@periodicoelbarrio.com.ar

 

 

 

Es 22 de agosto y la mañana fue muy agitada para José María Campagnoli, fiscal de Distrito de Saavedra-Núñez. Se llevaron adelante distintos operativos por el asesinato del barrabrava de River Plate, Martín Gonzalo Acro, ocurrido el 8 de agosto pasado en Villa Urquiza. Uno de los procedimientos se desarrolló en el Barrio Mitre. Entonces resultó comprensible el llamado del oficial Federico Gotusso que -siempre atento con este medio- pide con mil disculpas la postergación para el día siguiente de la entrevista que habíamos pactado de antemano con el doctor Campagnoli. “Es que surgieron varias cosas de último momento”, justificó Gotusso.

Veinticuatro horas después, Campagnoli nos recibe en su despacho del segundo piso del edificio que la Fiscalía de Distrito de Saavedra-Núñez posee en Machaín y Arias. “Acá funcionaban las oficinas de Pilas Varta. Me acuerdo que en 1999 salimos a buscar lugares para instalarnos y llegamos a este edificio gracias a la inmobiliaria Cohen”, apunta Campagnoli, uno de los pioneros en la empresa de acercar la justicia a los vecinos. “Tenemos competencia en los casos que sucedan en la jurisdicción de las comisarías 35ª, 49ª, 51ª y 39ª -informa el entrevistado-. Abarca a Villa Urquiza, Coghlan, Villa Pueyrredón, Parque Chas, Núñez, parte de Belgrano y, por supuesto, Saavedra. Es una porción muy importante de la ciudad, con alta densidad de población y lindera a la avenida General Paz, donde hay gran circulación de vehículos. Por día ingresan entre 60 y 70 casos de distinta entidad. En números, es la Fiscalía más importante de la ciudad. Otras fiscalías tendrán casos más resonantes”.

Por ese amplio radio de acción le competen los hechos de violencia que se sucedieron en torno al Club Atlético River Plate.

El asesinato del hincha

A pesar de las horas de sueño que le quita el crimen de Acro, se lo ve tranquilo y dispuesto a la charla. “Esta causa nos consume toda la atención, pero tampoco queremos descuidar los demás asuntos que recibimos”, dice y convida con mate o café. El balcón de su despacho es generoso y permite contemplar las casas bajas de Villa Cerini y el cielo azul. “Desde acá veo cómo se arman las tormentas”, suspira. Quizá durante estas horas turbulentas de fútbol sangriento buscará en este paisaje un pequeño recreo. “Estamos trabajando desde el minuto cero del crimen del hincha de River. Tenemos sospechosos y la investigación va bien. Los allanamientos de ayer, aunque no fueron del todo provechosos, sirvieron para descartar cosas y saber cómo se mueve la persona que se busca. Tengo mucha esperanza en resolver el caso”, afirma Campagnoli, que de manera permanente destaca el apoyo de su equipo. Habla en plural. Detrás de él hay mucha gente joven a la que le inculca una mística de trabajo.

Le preguntamos si las autoridades de River Plate colaboran con esta investigación. Campagnoli no disimula su escepticismo: “Es un club grande como una ciudad y con miles de intereses. De hecho en otras investigaciones, como la pelea en los quinchos y los destrozos en el estacionamiento del club, hemos pedido la indagatoria del presidente José María Aguilar. Es difícil contar con esa colaboración o la tenemos que ver con un tamiz especial”. Le preguntamos si cree que existe connivencia entre las autoridades y los barrabravas. Campagnoli se sincera: “Es muy fuerte decir eso. Si hablamos del problema de la violencia en el fútbol hay mucho para hacer. Hay que determinar las responsabilidades de cada uno. Yo no puedo concebir que existan hinchas que tienen acceso a entradas sin que la dirigencia lo sepa. No puedo admitir que existan grupos violentos que actúan dentro y fuera del club sin que las autoridades los contengan”, eleva el tono. La Fiscalía le pidió al juez de instrucción porteño Julio Rodríguez que unifique las causas y el magistrado no lo ha hecho.

“El asesinato de Acro es un eslabón mas de la cadena de hechos violentos que se vienen dando en los últimos tiempos en River Plate. Está claro que hay dos bandos que se pelean por poder, dinero o el dominio de la bandera. Esta lamentable muerte es el punto más terrible de estos episodios. Para el juez no es así. Nosotros apelamos y la Cámara deberá decir quien tiene razón”, cuenta Campagnoli. El funcionario judicial se lamenta de la demora de los allanamientos. “Los pedimos hace una semana y recién se realizaron ayer”, dice y critica la trama burocrática que impide actuar con rapidez. “Por este hecho tan pesado que investiga, ¿recibió amenazas?”, lo consultamos. “No, yo cumplo con mi función y camino tranquilo por la calle”, responde.

Elemental, Watson

El termo y el mate reposan en el escritorio lleno de carpetas y papeles. El cuarto está repleto de cajas. “Perdonen el desorden, pero estamos acomodando cosas”, se disculpa. Alguien golpea la puerta del despacho y entra a saludar. Es el Dr. Ignacio Rodríguez Varela, otro histórico de la Fiscalía. “Tengo enmarcada la tapa de El Barrio con la primera nota que nos hicieron, con el título ‘Hombres de ley’ y el afiche de la película Los intocables”, dice con una sonrisa. Se va.

-¿Se siente un detective de película, al mejor estilo Sherlock Holmes?

-(Ríe) Sí, yo soy medio detective, no sé si de película. En general, todos los chicos que trabajan conmigo, para estar tantas horas, deben tener ese espíritu de detective y se apasionan por investigar.

-¿Ese espíritu de detective lo ayudó a resolver algún caso difícil?

-Nos ha pasado en casos de muertes de ancianos. Lo que parecía un fallecimiento por causas naturales resultó un asesinato luego de observar los traumas que tenía el cuerpo. La intuición ayuda.

La Fiscalía ha resuelto de manera satisfactoria un 90 por ciento los homicidios que sucedieron desde noviembre hasta la fecha. Y como nota de color se recuperó la camioneta que le robaron al empresario Pancho Dotto. El representante de modelos fue interceptado en un semáforo de la localidad de Acassuso, en el norte del conurbano, por dos delincuentes. Durante dos horas y media lo mantuvieron prisionero hasta que lo lanzaron en movimiento de la camioneta que manejaba en la avenida General Paz y Ricardo Balbín, en Saavedra. “La resolución de los casos no me genera satisfacción porque trabajamos sobre un disvalor. Si uno mete preso a un violador serial que cometió muchos hechos es positivo porque va a la cárcel, pero no puedo hablar de satisfacción porque atrás está el llanto de las víctimas. Puedo decir que estamos conformes”, prefiere expresar Campagnoli.

Una empleada entra con una carpeta enorme. Campagnoli mira y aprueba. El teléfono suena un largo rato, pero cuando atiende nadie contesta. Cuelga. Volvemos a la charla; ya es mediodía y por la calle los empleados de los talleres vecinos llevan las viandas para el almuerzo.

-¿Existe el crimen perfecto?

-Más que el crimen perfecto lo que suele ocurrir es que no hay una investigación perfecta. Queda mucho por hacer. La materia del investigador penal no sé si se enseña en la policía. En los congresos se habla de la parte final de la investigación, pero el sistema no da herramientas para armar la parte previa. Yo creo que la clave en un caso es saber preguntar.

Campagnoli se incorpora del sillón. Es corpulento. Será gracias a sus años de rugby. “Vamos a recorrer las oficinas y de paso les muestro algo importante”, invita. Subimos un piso. “Cuando resolvemos casos grandes hacemos un asado”, dice en tono paternal y enseña una parrilla de material que está en la punta de la terraza.

 

Perfil del entrevistado

José María Campagnoli nació en Capital Federal y siempre vivió en Belgrano. Fue a los colegios Guadalupe y Nicolás Avellaneda. Tiene 46 años y su mujer Dolores le dio cinco hijos. Su padre fue juez y tiene cinco hermanos, la mayoría abogados. “Cuando terminé el colegio entré de meritorio a un juzgado penal sin intenciones de estudiar derecho y ahí se despertó mi vocación por tratar de equilibrar la balanza para que el más débil tenga justicia”, explica. Antes de abrazar la abogacía soñaba con ser aviador, ingeniero agrónomo o profesor de gimnasia porque “no había que estudiar tanto”.

Jugó veinte años al rugby en el Club San Patricio -era pilar- y salió campeón. También, practicó boxeo en el Club Universitario de Buenos Aires. “Tenía unos kilos menos que ahora”, ironiza. Extraña el tiempo del deporte, porque la profesión le demanda muchas horas. “Principalmente me da pena por mis hijos, que están creciendo y uno no tiene todo el tiempo del mundo para estar con ellos. Porque para que esta Fiscalía valga la pena le robo espacio a mi vida privada. A veces llego a casa a las once de la noche y todos se fueron a dormir”.

Campagnoli ingresó a la Fiscalía de la mano del ex fiscal general Norberto Quantín. “Es el último de los mohicanos. Ahora se jubiló. Tiene ideales inalterables, es muy honesto y a su edad mantenía la fuerza de trabajo de un joven. Es algo más que un maestro porque tengo una relación de padre e hijo con él”, describe. Junto a Quantín integró la Secretaría de Seguridad bajo la órbita del entonces ministro de Justicia Gustavo Béliz, en 2003. “Fue interesante. Diagramamos cambios importantes, aunque no pudimos seguir adelante. Comprobé que se pueden hacer cosas a pesar de los obstáculos que tuvimos en el camino”, sintetiza Campagnoli. Sobre Béliz opina que es una persona muy inteligente y creativa. Al presidente Néstor Kirchner lo describe como “alguien que cree que el cambio es posible”.

 

“Una ciudad bastante segura”

A pesar de las páginas policiales de los diarios, que reportan hechos graves de inseguridad, Campagnoli es optimista. “Si matan a alguien a la vuelta de mi casa voy a creer que la inseguridad es grande. Pero todos los días hay un homicidio. Esta es una ciudad en la que, a pesar de todo, se puede volver a la casa a las dos de la madrugada y hay un tránsito impresionante. Además es abundante la cantidad de policías. No soy partidario de esa sensación de inseguridad que la gente tiene. No se grafica con la realidad. Vivimos en una ciudad bastante segura. En otros lugares no se puede salir a la calle después de las seis de la tarde y tienen índices de homicidios anuales que superan las cuatro cifras. Admito que hay robos, pero tenemos un tránsito diario de ocho millones de personas y lógicamente pasan cosas. Nuestro compromiso es esclarecer los casos que podrían quedar archivados”, dice el fiscal.

 

El diálogo con los vecinos

La fiscalía se creó en Saavedra a raíz de los robos que sufría el barrio. Fue una prueba piloto que dejó conforme a la sociedad, porque los vecinos tienen una llegada más directa con las autoridades. Y los funcionarios judiciales -al trabajar en la zona- conocen de cerca las necesidades y características de esta porción de la Capital Federal. Por eso, la fiscalía mantuvo reuniones permanentes con organizaciones vecinales y se apuntalaron proyectos como el Plan Alerta, que nació desde el llano. En el lapso del alejamiento de Campagnoli (ocupó cargos en el Poder Ejecutivo y en la Fiscalía de la Boca) esa modalidad se enfrió un poco, según los vecinos. “Estamos tratando de reverdecer ese contacto. Mi gestión es de puertas abiertas”, dice Campagnoli.

La violación y asesinato de Lucila Yaconis es una de las deudas de la Fiscalía. El hecho que conmocionó al país ocurrió el 21 de abril de 2003 en la vías del ex ferrocarril Mitre, en las inmediaciones de la estación Núñez, y continúa sin esclarecerse. La madre de la adolescente, Isabel, solicitó la creación de un registro nacional de violadores e integra una asociación de madres que perdieron a sus hijos en sucesos violentos.

 
 
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