Año 15 · N° 170 · MAYO 2013
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Mosaicos porteños

Mosaicos porteños

Por Luis Alposta
luisalposta@fibertel.com.ar

Acerca de Adán y Eva y el tango “Desdén”

El poeta John Milton, en El paraíso perdido, nos cuenta que Eva probó del fruto prohibido y buscó más tarde, llorando, que Adán hiciese lo mismo. Aunque la belleza de Eva lo embelesaba, Adán luchó durante tres horas contra la tentación de comer y hacerse igual a ella; mientras tanto, tenía la manzana en la mano. Por fin dijo: “Eva, prefiero morir a sobrevivirte”. Hasta aquí, lo dicho por Milton.

Y, agrego, de haber existido entonces el tango Desdén, de Gardel y Battistella, Adán no hubiese dejado de recordar estos versos:

“Sin embargo ante el Eterno
será el mismo mi desdén...
En mi amor profundo y tierno
por seguirte hasta el infierno
¡yo despreciaré el Edén!”.

Después, probó el fruto.

Y Dios castigó a Eva por haber causado la Caída del Hombre.

Y los mitógrafos también aportaron lo suyo, haciendo que se formara de una costilla de Adán, anécdota que se basa, al parecer, en la palabra hebrea tsela, que significa “costilla” y también “infortunio”. ¡Y vaya si lo fue!

Una vez expulsados del Paraíso, Adán, “aullando entre relámpagos, perdido en la tormenta de su noche interminable” (como diría Discépolo), rogó el perdón de Dios e hizo penitencia en un caudaloso río durante siete semanas. Y aquí, una vez más, nuestro primer padre bien pudo habérsele anticipado a Battistella con estas palabras:

“Puede ser que el Dios piadoso
quiera darme su perdón”.

 

Acerca del óxido de zinc

El óxido de zinc, en forma de polvo o ungüento, es utilizado tradicionalmente en medicina por su acción protectora en determinadas afecciones de la piel. Cubriendo la superficie cutánea inflamada o lesionada forma una capa que impide la irritación por fricción. Cuando existen excoriaciones y secreciones, esta sustancia, por su poder absorbente, posee efectos secantes y, en cierta medida, actúa también como antiséptico y antiinflamatorio. En odontología, combinado con el eugenol (sustancia esta responsable del proverbial olor a consultorio de dentista), forma una pasta que es la que se utiliza como material de obturación provisorio en el tratamiento de las caries.

El óxido de zinc, preferentemente en forma de ungüento, ya en la antigüedad era utilizado por los médicos árabes y se lo conocía con el nombre de atutía, que, tempranamente, pasó a formar parte de la medicina occidental. Atutía devino luego en tutía, y el dicho popular no hay tutía, queriendo significar que se trata de una aclaración o apelación imposible; algo sin ninguna otra posibilidad, con que se da a entender a uno que no debe tener esperanzas de conseguir lo que desea o de evitar lo que teme. Proviene de la expresión original no hay atutía, la que hacía alusión a la imposibilidad de curar alguna enfermedad.

Por lo tanto, esta expresión no hace referencia alguna a las hermanas de nuestros padres. Y en esto no hay tutía.

 

Acerca del primer cantor de tangos

Gardel, no sin miedo, cantó por primera vez Mi noche triste, el recordado tango de Castriota y Contursi, e inventó para siempre la forma de cantar el tango. Un nuevo estilo en el canto y en la expresión. Y aunque el primer paso fue dado por los autores, lo trascendente y mágico fue que en aquella experiencia fundamental tanto ellos como el cantor coincidieron en originalidad y talento. Atrás quedaban, sin adornos vocales, los estilos y las payadas para darle lugar al canto quejumbroso, sentimental y hondo que la nueva creación exigía.

Pero Gardel no fue sólo voz. Fijó también un nuevo tipo de cantor, pasando a ser, esencialmente, el creador del cantor de tangos. Ese personaje que nos emociona al relatarnos el argumento de una letra, en la que muchas veces nos resume un drama o una pequeña novela existencial, sin necesitar para eso más que un par de minutos. La figura gauchesca y campechana del payador y del estilista fue con Carlos Gardel que le cedió el paso a la pinta ciudadana.

Esa pinta estilizada y cuidada que hizo del cantor de tangos a alguien que se personaliza a través del personaje que interpreta y generalmente lo trasciende. Por eso es que Gardel alzó su voz y bajó de peso. Canto y pinta en armónica simbiosis.

En síntesis: dedicación, “ángel” y profesionalismo puestos a elevar el valor artístico del tango cantado.

 
 
 
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